domingo, 6 de julio de 2008

fotos para reflexionar, de Alvaro Ybarra Zavala






















Os muestro ahora el último trabajo publicado en XL Semanal (1079, del 29 junio al 5 julio) por un grandísimo fotógrafo español, Álvaro Ybarra Zavala: Afganistán, la isla de las niñas perdidas. Escribe sobre ellas Rosa Díez.






Como el trabajo es soberbio, sobran mis comentarios. Os invito a consultarlo, disfrutar...y pensar en esa dura realidad. ¿Podemos hacer algo? Intentémoslo.

7 comentarios:

Mefs dijo...

Al ver estas fotografías me han venido a la mente algunas fotos de la serie "Exodus" de Sebastião SALGADO.

Me gustan.

Un saludo

José Ángel Sanz dijo...

Alber, gracias por la recomendación, no conocía a este fotógrafo, aunque había visto el reportaje en la revista

va el abrazo

Chema Díez dijo...

Ya te lo dije la otra vez. Una imagen vale más que mil palabras, y en ocasiones olvidamos una realidad que existe aunque a priori nos quede muy lejana. Menos mal que siempre hay profesionales como tú y como otros tantos que nos abren los ojos. Porque muchas veces miramos, pero no queremos ver. Las cosas claras, ¿o no? Saludos Alber.

Aurora Lozano dijo...

Impresionantes, como las tuyas. Sobran los comentarios, como tú mismo dices. Gracias a ti y a otros como tú que nos mostráis el mundo real con vuestro objetivo.
Gracias y un beso enorme

Carlos Mateos dijo...

Discrepo de cuantos mundos reales sean, nada menos pero nada más, que una composición acertada, una luz adecuada, y un buen sitio desde donde disparar. La fotografía (buena) tiene muchas virtudes, pero es como el anuncio del coche, inservible si no se lee esa letra pequeña llamada realidad. Alber, recordarás esa imagen que fue premio pulitzer del buitre agazapado y del niño africano como presa. La letra pequeña, que se llevó por delante a su autor Kevin Carter, hablaba de que la esccena correspondía a la rutina de un niño que defecaba a escasos metros de su poblado, donde los buitres aguardaban cada día una ración menos suculenta que el niño. Pero a quien le importa la realidad teniendo una buena imagen para portada...

Unknown dijo...

He leído (y releído, incluso documentándome de nuevo para contestarte) mucho sobre la conocida foto de Kevin Carter. Y no conozco la versión que presentas: una niña defeca mientras el buitre espera no al niño sino su deposición. La desconozco y no la veo verosímil.
Repito: he indagado mucho, mucho sobre la foto porque me toca en los (mis) principios. El fotógrafo, pocos días antes de recibir el Pulitzer declaró que no se sentía en absoluto orgulloso de la foto. Todo hace indicar que hizo la foto (parece que durante un tiempo relativamente extenso) porque era un símbolo del hambre en el mundo -y vaya si lo fue-. Su error sería no ayudar a la cría de algún modo. Aunque coincido con alguna opinión de las muchas que conozco sobre el tema: es fácil opinar desde nuestro sillón y juzgar a otros sin haber estado allí. Lo único cierto es que hizo una foto que dio la vuelta al mundo para avisar de un drama terrible, el hambre. Y lo logró. Si el deshumanizado fue él, lo dejo para su persona. De todos modos es muy arriesgado juzgar conociendo 'de puntillas' al autor, lo que ocurrió sin estar allí y sus circunstancias.
Recuerdo ahora a mi buen amigo y extraordinario fotógrafo Jesús Formigo, que dice que sin vivencia no hay (buena) fotografía; o sea, sin interconexión con el fotografiado no puede haber verdadera transmisión. Y yo opino igual. Pero ahí es donde no entiendo tu comentario: la técnica: composición, color, luz,etc son exquisitos; ¿es que no pertenecen a una situación real y denunciable? ¿cual es la letra pequeña no-real?. A mi todo me parece de una belleza subyugante, de una verdad exquisita. Y no encuentro un modo más sutil y contundente de explicar el drama de la situación de la mujer en Afganistán que mostrándonos a las que en breve no podremos volver a ver porque les colocarán una prenda que 'castrará' sus vidas. Y nos impedirá disfrutar de sus ojos y a ellas respirar con libertad.
Carlos: te quiero pero en este caso no entiendo tu comentario.
Abrazo.

Carlos Mateos dijo...

Querido Alberto, la historia tal y como yo la conozco está publicada en el diario El Mundo, al que le concedo credibilidad. Te dejo aquí el enlace, http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2007/595/1174777207.htmly un párrafo de a lo que me refiero: "En fin, ¿qué otra cosa pudo haber hecho Carter por la niña? ¿Espantar al buitre? Al parecer, lo hizo, aunque los buitres (los hay a montones) habrían vuelto de todos modos. ¿Llevarla consigo? Bien, ¿adónde?, porque parece que nuestra conciencia acomplejada pretende imaginar que esa criatura yace en un páramo hacia ninguna parte. No es cierto. Esa criatura, reventada por el hambre y por las diarreas, que a los niños allí les desvencija el ano y les hace colgar una tripa larga pierna abajo, está a unos 20 metros de la puerta del poblado, junto a la empalizada de paja que rodea el feed-center y rodeada de gente que deambula a su alrededor. Nadie la ha llevado hasta allí. Simplemente, esa niña se ha sentado a defecar. Sí, maldita sea, es el estercolero de la tribu, donde todos los suyos, de generación en generación, acuden a realizar sus deposiciones. Son gente educada, al fin y al cabo, con sus normas cívicas, que no permiten que uno haga de vientre en cualquier lado. ¿Será preciso decirlo en plata? ¡Esa niña ha ido allí a cagar! Y el buitre, esa bestia cobarde que parece tan atenta, no hace sino esperar a que la niña le regale su magra ración de carroña cotidiana, como también sucede con la criatura que retrató Davilla en idéntica actitud en ese lugar demoníaco y escatológico"