martes, 15 de julio de 2008

Unos humanos muy poco humanos

Foto: REUTERS (en diario PUBLICO)
Seré breve. Las especiales circunstancias que hemos vivido con la llegada en cayuco de varias personas muertas, entre ellas varios niños, no precisa demasiados comentarios. O quizá precisamente en estos momentos es cuando es más necesario hacerlo desde la calma y con el corazón frío, sin la rabia lógica tras un hecho tan lamentable. Pero soy de la opinión de que esta enésima llegada a nuestras costas ha tenido tal impacto porque había cámaras de televisión y fotógrafos. Sin ellos no habría habido tal repercusión ni muchísimo menos.
¿Cuántos cientos de PERSONAS han muerto en el mar sin salir en los medios? ¿Cuántos niños y adultos deben morir en directo para que el ser humano sea eso, HUMANO, y exijamos de una vez que se haga algo más que llorar lágrimas de cocodrilo (mientras no queremos renunciar un ápice a nuestro acomodadísimo tren de vida). ¿O es que nos da miedo o asco convivir con los recien llegados? No nos sobraría hacer examen de conciencia.

3 comentarios:

Chema Díez dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Las imágenes son duras y dan ganas de llorar. Pero lanzo una pregunta al aire. ¿En cuantas zonas del mundo pasarán este tipo de cosas y nadie se preocupa porque no está la TV para darle bola? Pero nosotros no tenemos la culpa y tiene que haber un control porque un país no puede permitir esta entrada masiva sin regular. Yo entiendo las dos cosas, de verdad, y sé que tienes que estar muy jodido para tirarte al mar sabiendo que éste te va a tragar. Pero nuestro país no tiene la culpa.

emma b dijo...

me parece, chemita, que sus palabras tienen algo de acallar conciencias -"nuestro país no tiene la culpa"-. Si no recuerdo mal las potencias occidentales han tenido a Africa, desde su descubrimiento, al servicio de sus intereses, comenzaron en el XVI con los esclavos y siguieron las colonias hasta los últimos procesos descolonizadores hará unos 40 años, y luego han abandonado Africa a su suerte, y una parte de ésta es ganarse la vida en las antiguas metrópolis.

http://emmab.blogia.com

José Ángel Sanz dijo...

Alberto, al menos a los periodistas nos queda el pequeño refugio de pensar que tenemos compañeros que le dan luz a eso, que lo hacen visible

va el abrazo